Las deudas ilegítimas no se pagan

Por Xavier Caño Tamayo
ALAI


Si los gobiernos esgrimen la deuda para perpetrar sus planes de austeridad (que son violaciones sistemáticas de derechos económicos y sociales), la ciudadanía ha de exigir que se hagan auditorías de la deuda para determinar si la deuda es legítima. O no. La auditoría determina quién contrajo la deuda, con quién, para qué, con qué plazos y condiciones, con qué interés y qué proporción tiene esa deuda respecto a la riqueza del país. Las auditorías han de responder a las cuestiones de cuánto se debe, por qué se debe y a quién se debe.

Hablemos de Grecia, caso esclarecedor. Como sabemos, los planes de austeridad impuestos por la Comisión Europea y el FMI precipitan a la inseguridad y a la pobreza a gran parte de la ciudadanía griega. Mientras, según el Instituto Internacional para la Investigación de la Paz de Estocolmo, el gobierno griego es el ejecutivo europeo que más gasta en defensa sobre su producto interior bruto: 4% en 2009.

Mientras se ejecutan los mayores recortes de derechos sociales y económicos de Grecia en la historia reciente, el gobierno griego compra 6 fragatas FREMM y varios helicópteros de combate SAR a Francia, así como submarinos a Alemania. Miles de millones de euros. Una deuda que Alemania y Francia exigen que se pague. Al precio de que millones de griegos sufran y sufrirán durante años por los recortes de sus derechos.

¿Saben qué respondió el ministro de defensa de Francia al diputado François Cornut-Gentille que preguntó si se mantendría el pedido de armamento del gobierno griego a Francia?

“Ninguna de las medidas de restricción presupuestaria adoptadas en marzo de 2010, cuando intervino la Unión Europea, debe afectar al presupuesto de compras del Ministerio de Defensa griego. Por tanto, las negociaciones para la compra de fragatas FREMM y helicópteros SAR siguen vigentes”.

Tras tal barbaridad (y aún sin insistir en que una parte de la enorme deuda griega es por el juego sucio y los engaños del anterior gobierno, perpetradas con la complicidad necesaria de la banca Goldman Sachs), hay que concluir que la deuda griega es ilegítima.

Si las constituciones democráticas no son papel mojado, gran parte o tal vez todas las deudas públicas pueden ser ilegítimas. Porque nada justifica la violación sistemática de derechos fundamentales de los ciudadanos que la deuda provoca. En España, el artículo 10,2 de su Constitución dice que “las normas referentes a los derechos fundamentales que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la declaración Universal de los Derechos Humanos”.

¿Qué significa? Significa que si “toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana” (artículo 23,3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos). Previamente (artículo 23,1) se ha dejado claro que “toda persona tiene derecho al trabajo y a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo”, la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo, más los gobiernos de Grecia, España, Portugal... son analfabetos funcionales, porque no comprenden un rábano de lo que leen. ¿Qué parte de la legislación de derechos humanos no han entendido?

Toda deuda cuyo pago suponga violaciones sistemáticas de derechos humanos de la ciudadanía, o de parte de ella, es ilegítima. Contraer una deuda por haber rebajado o suprimido impuestos a quienes más poseen (lo que conlleva reducir ingresos y que el Estado se endeude más de lo admisible) y además pretender hacer pagar la deuda a la ciudadanía, la convierte en ilegítima.

¿Y qué hacer con la deuda ilegítima? En un blog de economía y finanzas, el Blog Salmón, se apunta que “cuando Argentina dejó de pagar su deuda hace diez años, el país se convirtió en un paria (…) y vivió una profunda crisis interna. Pero su economía se recuperó rápidamente y experimentó un rápido crecimiento gracias al impulso de la competitividad (...). Lo mismo ocurrió en Rusia en 1998 y Ecuador en 2000. Los impagos de deuda soberana han sido bastante frecuentes en la historia. Una lección a tener en cuenta para defender que el impago masivo puede ser la mejor opción cuando la única alternativa a la vista es la inacabable austeridad y el desempleo”.

Esta claro, ¿no?


*Xavier Caño Tamayo es escritor y periodista
Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS), España.
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