¿El circo de la paz?

Las FARC ya anunciaron que se desmovilizarán, entregarán armas y se integrarán a la sociedad para hacer política. Esa manifestación ya debería servir para pasar a los hechos.

¿Por qué el gobierno insiste en realizar un Plebiscito para refrendar los acuerdos? ¿Por qué se empeña –más que la misma guerrilla– en gastar recursos en esa elección que de no conseguir arrastrar a millones de personas lo que va es a fortalecer a Uribe?

No parece lógico. La única razón es que Santos calculaba que el entusiasmo por la paz iba a crecer entre el pueblo y que él podría ratificar su triunfo electoral de junio de 2014. Pero eso no va a ocurrir. Por ello tienen que organizar un circo.

“La simple y pura paz” no necesita tanto circo. Si le ponen tanto espectáculo es porque no es simple y no es pura. Por eso le ponen adjetivos, "imperfecta", "precaria", "pura y simple", para "dorar la píldora", dado que necesitan engañar al pueblo.

El “circo de la paz” tiene como principal objetivo lavarle la cara al gobierno del presidente Santos, ocultar su mal gobierno, tapar la corrupción, desviar la atención de la entrega descarada de nuestros recursos a inversionistas extranjeros y legitimar la segunda versión del paquete neoliberal.

Y nosotros deberíamos estar felices porque el pueblo no coma cuento. Pero no, la izquierda en Colombia se volvió “plañidera” del régimen. Está preocupada de que el pueblo no crea en la paz de Santos. Y entonces, entra a ser parte del circo. Se disfraza de coro lastimero.

En vez de estar feliz de que el pueblo ya no le cree mucho a la casta dominante, la izquierda está preocupada y por ello se presta para contribuir con el “show”.

Al contrario, planteamos que si se convocan elecciones para refrendar los acuerdos de paz mediante un Plebiscito, organicemos un gran movimiento para subirnos al escenario y desenmascarar a los payasos que se disfrazan de “pacifistas”.

Claro, llamaremos al SI, pero ese no será el objetivo principal.

Se trata de sacar de los corrales a los lobos vestidos de ovejas; bajar de los columpios a los malabaristas (corruptos) enmascarados de “gente honorable”; quitarle el antifaz al verdugo uribista acicalado de “luchador contra la impunidad”; desnudar al animador del circo que envestido de “presidente de la paz” prepara la guerra contra el pueblo.

Y, ante todo, desenmascarar al dueño del circo (imperio) que posa de gran benefactor.

Así, aprovecharemos el “circo de la paz” para construir un movimiento ciudadano y popular que organice la “guerra a los corruptos”, defienda nuestros recursos naturales (medio ambiente) y se prepare fuertemente para luchar por el cambio de modelo económico y poder generar empleo digno y formal, base indispensable para construir la verdadera paz.

Popayán, 8 de julio de 2016


http://www.alainet.org/es/articulo/178704

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